Mié. Oct 28th, 2020

¿Una buena para el COVID19? Las emisiones de gases a nivel global han bajado, dejando respirar al planeta.

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Sin duda, las imágenes que más han llamado la atención durante los últimos meses han sido las liberadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea, en las que se demuestra una notable disminución en las emisiones de gases contaminantes en China e Italia. Estos últimos han sido los países más afectados por el coronavirus, y han aplicado diversas medidas de bloqueo y cuarentena en sus territorios.

Del primer país que se obtuvo información fue China, desde donde empezó la actual pandemia. En el mapa se muestran las mediciones de concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) realizadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea. Este gas es nocivo y se emite por los motores de vehículos, centrales eléctricas e instalaciones industriales -entre otras cosas-, y disminuyó notablemente luego de las medidas de cuarentena y restricción del transporte y actividades de negocios implementadas debido a la aparición del virus en la localidad de Wuhan a inicios de 2020.

“Esta es la primera vez que he visto una caída tan dramática en un área tan amplia por un evento específico”, dijo Fei Liu, investigadora de calidad de aire en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. Ella también mencionó que con la recesión económica de 2008 hubo una disminución gradual de NO2.

Eso sí, comentó que normalmente, en las mismas fechas, la contaminación disminuye por las celebraciones del nuevo año lunar en China y gran parte de Asia. En ese sentido, es normal que negocios y fábricas cierren desde la última semana de enero hasta principios de febrero, fecha en la que vuelve el nivel de contaminación. Sin embargo, dijo, “el rango de reducción es mucho más significativo que el año anterior y ha durado más”.

Unas semanas más tarde de esta medición, la Agencia Espacial Europea publicó la comparación de los mapas de emisiones contaminantes de Italia. Había pasado lo mismo que en China: la disminución de emisiones de dióxido de nitrógeno luego de las medidas de cuarentena implementadas en ese país.

“Sigue siendo un reto seguir interpretando los datos de manera estadísticamente sólida. Por ejemplo, para tratar de aislar los efectos del clima y los cambios previstos en las emisiones, por un lado, y los inducidos por las medidas adoptadas contra la propagación del COVID-19, por el otro”, explican en un comunicado del Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus (CAMS), desde donde se realizó la medición.

Sin embargo, dicen en el comunicado, puede existir una paradoja si se decide un cese completo de las actividades, y es que en algunos sectores pueden aumentar las emisiones: “Por ejemplo, el hecho de que las personas utilicen más a menudo sus coches privados en lugar del transporte público para evitar estar cerca de otros pasajeros o el aumento de la demanda de energía para la calefacción residencial a medida que más personas trabajan desde sus casas. La evaluación definitiva sólo será posible en una etapa posterior, cuando se disponga de estadísticas sobre el tráfico, la industria, la demanda de energía y otras”.

Todo va ligado a la economía

“En buena parte del mundo las emisiones de contaminación, ya sea por material particulado o de gases de efecto invernadero, están acopladas con el consumo de energía, que a su vez depende de la actividad económica. La medidas implementadas para combatir la propagación del nuevo coronavirus han ralentizado la actividad económica y disminuido, por lo tanto, el consumo de energía provocando un marcado abatimiento en las emisiones de todo tipo de contaminantes”, comenta a Ladera Sur Raúl Cordero, experto en cambio climático y líder del grupo de Investigación Antártica de la Universidad de Santiago.

Por esto mismo, expertos barajan que este efecto podría ser temporal y que las emisiones podrían volver una vez que se retomen las actividades comerciales. En el medio de comunicación web británico especializado en cambio climático, Carbon Brief, el analista del Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio, Lauri Myllyvirta, publicó un artículo en el que calculaba que durante febrero, China disminuyó el 25% de sus emisiones de CO2 y que esto es temporal, dejando en duda si la disminución sería compensada o revertida con la respuesta del gobierno Chino ante la crisis.

“Esto es algo que ha sucedido cada vez que el mundo ha enfrentado una crisis económica global; desafortunadamente la experiencia indica que una vez que la actividad se recupere, las emisiones también lo hacen”, comenta Raúl Cordero, quien agrega que esto también podría suceder en Chile, “Los índices de calidad de aire en Santiago este año podrían mostrar una mejora, y a nivel global esperamos una importante caída en los inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero”.

Sobre el caso de Italia, Riccardo Valentini, profesor de la Universidad de Tucsia y director de la división de impactos del centro euro-mediterráneo de cambio climático, comentó al Washington Post que “esto sólo tendrá un menor efecto global en las concentraciones de CO2, a menos que vayamos a una gran depresión de la economía mundial”.

“No vamos a combatir el cambio climático con un virus”, dijo António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, durante la conferencia de prensa de la presentación del informe de seguimientos de los impactos de la crisis climática. La autoridad recalcó que lo esperado es que el coronavirus tenga un impacto acotado en el tiempo, mientras que los efectos del cambio climático son constantes. 

Por ejemplo, y según lo que apunta el informe, 2019 fue el segundo año con la temperatura media global más cálida desde que hay registros fiables. La crisis climática se ha acelerado: los últimos 5 años son los más cálidos que se han registrado y la última década ha sido la que ha tenido la temperatura media más alta registrada. “El aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera es el principal generador del cambio climático”, recuerda el informe presentado este martes.

¿Una lección?

“Más allá de los cambios de hábito que el distanciamiento social impondrá en el corto plazo, una vez que superemos esta emergencia, espero que ganemos algo más de conciencia respecto a lo difícil que es adaptarse a ciertos cambios cuando estos ocurren muy rápido. Aunque los humanos tenemos una gran capacidad de adaptación, la crisis sanitaria actual ha desnudado nuestras limitaciones para adaptarnos a cambios rápidos. Si no cumplimos el objetivo del Acuerdo de París, la velocidad de los cambios en el clima en el futuro podrían ser tales que tengamos que enfrentar eventos extremos que no podamos controlar debido a la velocidad a la que  ocurren”, dice Cordero.

Por su parte, el director ejecutivo interdisciplinario de Cambio Global UC, Andrés Pica, conversó con El Desconcierto, asegurando que esta “es una oportunidad para repensar la manera en que hacemos las cosas y potenciar el teletrabajo en los sectores que esto es viable (…) El impacto de esta emergencia sanitaria nos debería invitar a potenciar la acción climática hoy, porque los costos de inacción son cada vez más altos con el paso del tiempo”.

Mientras tanto, los impactos de la acción humana son visibles en algunos de los lugares en los que nuevos visitantes han retornado o ahora pueden ser observados. En Venecia, los canales están más cristalinos y se pueden ver los peces nadando en un agua que se va tornando azul. Además se han visto cisnes y patos transitar tranquilos sin botes ni motores. Este panorama también ha atraído la visita de delfines al lugar.

Desde la oficina de alcaldía de Venecia explicaron que esto no significa que el agua haya mejorado, sino que se ve cristalina porque la disminución de tránsito por los canales mantiene los sedimentos en el fondo y, así, se evita el tono verdoso que se ve siempre.  Lo que sí, aseguraron que ha disminuido la contaminación por el uso de motos.

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