Mié. Oct 28th, 2020

El Fútbol Chileno tiene fecha de retorno.

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Vuelve el fútbol chileno. 155 días después de que el coronavirus obligara a detenerlo, el balón se pone otra vez en movimiento. El anuncio es tan trascendente que lo encabeza el Presidente Sebastián Piñera y se realiza en el Estadio Nacional, el icono deportivo más importante del país. Lo acompañan la ministra del Deporte, Cecilia Pérez, el timonel de la ANFP, Pablo Milad, y el líder del Sifup, Gamadiel García. La escena resume un compromiso estudiado paso a paso que concluye un proceso que debió sortear las máximas exigencias sanitarias. La idea es que exista el menor riesgo posible para los futbolistas y para quienes forman parte de un mercado que genera cientos de empleos. Los hinchas, por el momento, tendrán que conformarse con ver los partidos desde sus casas. Aún es temprano para la vuelta a las tribunas.

La octava jornada del Campeonato Nacional fue la última que alcanzó a disputarse. Incluso de ella quedan tres partidos pendientes: O’Higgins frente a Antofagasta, Curicó Unido ante La Calera y Colo Colo frente a Santiago Wanderers. Serán precisamente los que marcarán el reinicio de la actividad, a partir del sábado 29. A modo de indispensable ayuda memoria, hasta el 15 de marzo, la última vez que se jugó en las canchas nacionales, la tabla la lideraba Universidad Católica, con 19 unidades. Lo seguían los sorprendentes Unión La Calera y Curicó Unido, con tres puntos menos. La U estaba cuarta y los albos ocupaban un indecoroso decimotercer puesto, con apenas siete puntos, un rendimiento que le costó el puesto a Mario Salas. Wanderers, Coquimbo, O’Higgins y La Serena cerraban la clasificación, con cuatro.

Crisis y cambios

Después, el fútbol, como el país, tuvo que adaptarse a una nueva realidad. Se suspendieron las actividades y, como consecuencia, cayeron los ingresos. Los recursos provenientes del CDF se transformaron en el principal sustento de los clubes, pero no alcanzaban para financiar completamente los presupuestos. Algunos auspiciadores partieron, otros demoraron los pagos. Los clubes se vieron obligados a pactar reducciones salariales y fórmulas de devolución. Otros, como Colo Colo y Deportes Temuco, en la Primera B, entraron derechamente en disputa con sus planteles y los enviaron al seguro de cesantía en función de la Ley de Protección del Empleo. Las relaciones se restituyen paulatinamente, pero las cicactrices perduran.

La propia ANFP sufrió un cisma gigantesco. Milad, de hecho, llega al trono del fútbol chileno después de la traumática salida de Sebastián Moreno, quien el 25 de mayo formalizó su renuncia después del golpe de Estado que había comenzado a fraguarse a comienzos de año. El 30 de julio, el fútbol chileno ya tenía nuevo presidente. Las turbulencias no terminan. El ex intendente del Maule enfrenta la impugnación de los clubes opositores a su elección, que se produjo por la vía telemática. Acusan la violación del secreto del voto y la privacidad del Consejo y la infracción del Reglamento y de los Estatutos de la corporación.

La Operación Retorno

Mientras en los pasillos el fútbol chileno libraba una nueva batalla, los clubes daban la suya: procurar que sus jugadores estuvieran en forma para la todavía incierta y lejana fecha en que se reanudara el torneo. El proceso partió con entrenamientos a través de plataformas como Zoom y con jugadores que intentaban mantener la sensibilidad con el balón ejercitándose en sus casas o en sus departamentos. Hubo arqueros, como Miguel Pinto, que instalaron arcos en sus patios para realizar preparación propia de su puesto.

El 8 de abril se constituyó la Comisión Retorno, una instancia formal para analizar el regreso de la competencia. A la cita comparecieron, por parte de los clubes, Marcelo Espina (Colo Colo), René Rosas (Universidad de Concepción), Johann Giese (Deportes Iquique), Hernán Rosenblum (Ñublense), Cristián Ogalde (Magallanes) y Leonardo Zúñiga (Deportes Melipilla). La ANFP estuvo representada por el presidente Sebastián Moreno, el jefe de la Comisión Médica, doctor Fernando Yáñez y un grupo de ejecutivos liderado por el gerente de Ligas Profesionales, Rodrigo Robles. A la Comisión Médica liderada por Yáñez le correspondió diseñar el protocolo sanitario que se aplicaría tanto en las prácticas como en el todavía lejano retorno de los partidos. El modelo fue elogiado por el gobierno y replicado, en parte, por la Conmebol.

De ese trabajo surgió la primera fecha concreta para la reanudación de las actividades: el 31 de julio. Sin embargo, la evolución de la pandemia en el país truncó esos planes y obligó a reformularlos.

El 13 de abril, Cobresal se transformó en el primer equipo en retomar los entrenamientos en terreno. El equipo de Gustavo Huerta alcanzó a trabajar, en grupos de seis jugadores, en el estadio El Cobre. Ya había indicios de un protocolo, cuyo molde se había extraído de la experiencia europea: los jugadores llegaban vestidos, realizaban los ejercicios distanciados de sus compañeros y volvían a sus casas sin pasar por los camarines. La experiencia duró poco. Un día después, la autoridad sanitaria de la Tercera Región les ordenó volver al confinamiento. El 1 de junio, Huachipato reinició las prácticas en un modelo similar al que habían ocupado los nortinos. Los acereros se beneficiaron de una salvedad: Talcahuano no estaba bajo cuarentena. Si bien también hubo oposición de la autoridad, el club siderúrgico se ocupó de implementar estrictas medidas preventivas. Los trabajos del equipo de Gustavo Florentín no se detuvieron.

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