• Mié. Nov 25th, 2020

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MINSAL en el ojo del Huracán: el testimonio y los correos de la ex epidemióloga que acusa al gabinete de Mañalich de manipular datos.

Andrea Albagli declaró ante la Fiscalía el 30 de septiembre. Dos semanas antes aún era funcionaria del Ministerio de Salud: renunció el 15 del mismo mes. Lo que señaló ante los fiscales es que en abril existió una orden directa del gabinete del entonces ministro Jaime Mañalich para manipular la base de datos con el número de personas contagiadas con Covid-19. Albagli era entonces una de las encargadas de elaborar los informes epidemiológicos que se publicaban dos veces a la semana, y que entregaban información detallada sobre el avance de la pandemia. Para ratificar sus dichos mencionó a seis testigos.

Además, la ex funcionaria entregó correos suscritos por ella, en los que manifestó reparos técnicos a la manera en que se estaban manejando los registros de la pandemia, sin que la autoridad adoptara medidas. Uno de ellos apuntaba a que la letalidad era mucho más alta en pacientes de Fonasa que en los de isapre.

Andrea Albagli tiene dos magíster, uno en Salud Pública (Toronto) y otro en Epidemiología (UC). Actualmente cursa un doctorado en la Universidad de Toronto. De profesión psicóloga clínica, al menos hasta 2017 integró la Comisión de Salud de Revolución Democrática. Cuando en marzo se desató la pandemia en Chile, ella estaba trabajando en el Departamento de Epidemiología del Minsal.

Albagli señaló en su declaración que a mediados de abril había dos formas de comunicar los datos del avance de la pandemia a la opinión pública: «Reportes diarios, (con los) que no teníamos vinculación, lo hacía el ministro con la jefa de gabinete, que es el que se entrega al público«, y los informes epidemiológicos, en los que ella trabajaba. Dijo que existía un criterio para contar a los contagiados: que el caso estuviera reportado en el sistema Epivigila (un software del Minsal donde se concentran los contagios reportados por los médicos y las seremi) y que contara con un examen PCR positivo en laboratorio. Si una persona estaba en Epivigila como Covid positivo, pero no tenía examen, no se lo consideraba.

«No existía un sistema de control de calidad, de ponerlo a prueba, para que no se escapara nada«, aseguró. El dato más sensible de su declaración se remite al viernes 24 de abril. Dijo que ese día «nos piden que cambiemos la información«.

La epidemióloga explicó que su trabajo consistía en recibir una base de datos de pacientes contagiados por Covid, la que se extraía de Epivigila y de los reportes enviados por los laboratorios con las personas que daban positivo a un examen PCR. Con esa información, ella junto a otros profesionales, debían elaborar los informes epidemiológicos. Según su relato, en eso estaban al mediodía del 24 de abril, cuando llegó una orden directa desde el gabinete del ministro, quien ese viernes ya había dado a conocer una cifra de personas contagiadas en una conferencia de prensa:

«El ministro informaba con un sistema desconocido para nosotros, paralelo, que primero eran llamados telefónicos, luego con un código de acceso que ponían los totales. Informaba estas cifras en la mañana, previo a que publicáramos los informes. El día 24 de abril, porque previamente el valor absoluto reportado desde Epidemiología era siempre inferior a lo reportado por el ministro, ese día pasó que la información que estaba en Epivigila sobrepasó lo informado por Mañalich. Así que cuando ya había recibido la base de datos, estaba escribiendo el informe, mi jefatura directa, Rodrigo Fuentes, me indica que, por pedido del ministro, hay que borrar los últimos registros para hacerlo calzar, porque si bien podía haber diferencias, la información de Epivigila no podía exceder lo informado por el ministro. Nosotros no lo hicimos«. Parte de este testimonio viene también mencionado en una nota de La Tercera de este miércoles.

La profesional contextualizó su testimonio señalando que el reporte de Mañalich se daba, generalmente, a las 11:00 y que la publicación del informe epidemiológico era pasada las 17:00.

«Cuando nos hacen esta solicitud, lo realiza mi jefatura directa, pero a nombre del gabinete. Ese día el gap (la diferencia) era de 30 casos, era pequeña. Eran 30 casos de contagio más. Me piden del gabinete del ministro que vuelva a hacerlo, para que se ajuste, entre comillas, el valor sin superar lo informado por el ministro«, agregó Albagli.

«Para mí fue muy evidente que eso era impropio, que no lo podíamos hacer. Esta indicación la recibimos a las 11:30 o 12:00 del día. El informe lo teníamos listo y lo estábamos terminando, antes de su publicación en la tarde, y fue ahí que nos pidieron que modificáramos el informe y la base de datos a lo que el ministro había dicho. Fue verbal, pero hay más testigos. Estaban todos los de la oficina: Pía Álvarez, Silvina Alvarado, Patricia Cerda, Rocío Martínez, Fabio Paredes, Mario Soto«.

Entonces Andrea Albagli relató a los fiscales que ella rechazó esa solicitud y su jefatura encontró una fórmula intermedia:

«Se mantuvo la orden del ministro, que no era admisible, por lo que se pidió que cambiaran el punto de corte de la base, que si era descargada a las diez de la noche, por ejemplo, se descargara antes, no recuerdo bien, pero el corte se corrió para las seis de la tarde. Adelantaron el punto de corte hasta que hubiera un valor igual o inferior a lo informado por el ministro«.

Esa decisión de la hora del “punto de corte”, declaró la profesional, se mantuvo en el tiempo. Al principio, dijo, «era a las nueve de la noche del día anterior, después de esto era a las ocho, a las seis, a las cuatro, hasta que terminamos dos días atrás«. Albagli aseguró que en junio dejó de trabajar en los informes epidemiológicos por dos razones: estaba «incómoda» por cómo se manejaba la información y porque debió adoptar la modalidad de teletrabajo, ya que vive con una persona de riesgo.

En ese momento de su declaración la Fiscalía le exhibió algunos extractos de informes epidemiológicos donde se señalaba la metodología utilizada. Según esos documentos, efectivamente las horas de corte para extraer la información de la base de datos Epivigila fue variando en el tiempo.: el 16, 19, 23 y 26 de abril fue a las 21:00; el 30 de abril fue a las 18:00; el 7 de mayo a las 19:00 y el 31 de mayo a las 10:00.

Albagli insistió en que el episodio que relató ocurrió el 24 de abril, por lo que no se explica por qué la hora de corte para extraer los datos de Epivigila correspondiente a ese informe (el día anterior, 23 de abril) aparece a las 21:00 y no a las 18:00.

En todo caso, dijo que no era la primera vez que al interior del Minsal había un conteo paralelo manejado exclusivamente por el gabinete del ministro respecto de hechos contingentes: «Esto también ocurrió con el estallido social. Hay una similitud en el proceder«. Contó que entonces participaba en una «mesa de riesgo y gestión de la información» dentro del ministerio y que en esa instancia propusieron hacer un seguimiento de las personas lesionadas en el contexto de las protestas. «Nos respondieron que no debiésemos hacerlo nosotros porque lo hacía el gabinete del ministro directamente«, señaló. Ella entonces era jefa de Enfermedades No Transmisibles y sostuvo que, en ese rol, nunca tuvo acceso a las fuentes de información que utilizaba el gabinete de Mañalich.

CORREOS ELECTRÓNICOS

CIPER accedió a algunos correos electrónicos internos del Minsal suscritos por Andrea Albagli donde se evidencian otras diferencias que tuvo con el manejo comunicacional del gabinete del ministro Mañalich.  En un email fechado el viernes 10 de abril a las 10:57, la profesional planteó sus reparos respecto del concepto de casos «activos» y «recuperados» que por entonces comenzó a comunicar el Minsal.

Esos conceptos hacen referencia a las personas que se contagiaron hace 14 días (activos) y a quienes se contagiaron hace más de 14 días (recuperados). En su correo, dirigido a su entonces jefe Rodrigo Fuentes, manifestó su objeción:

«Debo reiterar mis reparos al respecto: la definición de ‘casos activos’ se construye desde la definición de ‘recuperados’ que se ha adoptado en este ministerio. Dicha definición no se apega a ninguna indicación de organismos internacionales y sus implicancias no son inocuas: estamos comunicando erróneamente que todas las personas que han sido diagnosticadas hace dos semanas ya no son contagiantes y por ende no son “casos activos” y, al no ser precisa esta definición, contribuimos a la propagación del virus en aquellas personas que siguen contagiando luego del período de 14 días«.

Luego de enviar este correo dejó de participar en la elaboración de los informes epidemiológicos. Pero una semana después se produjeron errores graves: los datos comunales de contagiados aparecieron errados y el Minsal debió bajar el informe del 18 de abril. Entonces, sostuvo ante la fiscalía, le pidieron retomar sus labores en los informes.

La profesional sumó antecedente en su declaración judicial y dijo que recibió órdenes sobre qué incorporar o qué sacar de los informes epidemiológicos, lo que a su juicio se hacía para dar una imagen de una “situación más favorable” en el curso de la pandemia:

«La primera cifra de recuperados tampoco pasó por epidemiología, fue de gabinete. Nos pidieron publicarlas, pero yo señalé que no era ético responder a solicitudes del ministro siendo que lo único que se hacía era publicar el mismo número de personas contagiadas hace dos semanas (…). Dado que no hay ningún respaldo técnico para respaldar esa decisión, yo interpreto que se buscaba mostrar que había una mayor mejora que la real (…) Es consistente la decisión con mostrar una situación más favorable. Así se fue sacando información de los informes, como los casos secundarios y casos sin nexos, lo que es muy importante porque habla de la trazabilidad (ubicar a las personas que tuvieron contacto con un caso positivo para aislarlas). Y es muy relevante separarla por regiones. En un informe lo pusimos por región y luego mi jefatura directa, o Johanna Acevedo, que era jefa de la Diplas (División de Planificación Sanitaria), me dijeron que por orden del gabinete no debíamos incorporar esa información, porque no se podía publicar nada que nos hiciera ver mal«.

En otro correo electrónico al que accedió CIPER, fechado el 6 de abril, Albagli aporta otro antecedente relevante sobre las cifras que se daban a conocer en los informes epidemiológicos: el contraste entre la base de datos de exámenes PCR de laboratorios, que se utilizaba para las cifras regionales y comunales, y la base de datos de Epivigila, que se utilizaba para dar a conocer las cifras de contagio a nivel nacional.

La profesional objetó en ese correo electrónico que en los informes se reportaran las cifras de contagiados a nivel nacional utilizando ambas bases de datos, pero no así en el detalle comunal, donde solo se utilizaba el dato de contagiados según laboratorio, que era una cifra menor a la que entonces tenía Epivigila.

El problema, según ella, era que en varias comunas se calculaba una tasa de incidencia (número de contagiados por 100 mil habitantes) menor a la que registraba Epivigila, lo que podía llevar a las autoridades a tomar decisiones equivocadas. «Esto llevaría a, eventualmente, mostrar cifras que reflejan una realidad de menor severidad que su alternativa. Este lo podríamos considerar el problema con mayores repercusiones sanitarias, si la cifra sugiere adopción de medidas menos rigurosas para el control del brote«, señaló en el mail.

En ese correo adjuntó una tabla con las comunas que presentaban ese tipo de diferencias en las cifras. Entre ellas aparecían Valparaíso, Viña del Mar, Santiago, Providencia, Lo Espejo, El Bosque, La Reina, Pedro Aguirre Cerda, Rengo, Linares, Los Ángeles, Valdivia, Puerto Montt y Coyhaique (vea aquí la tabla completa).

LETALIDAD MAYOR EN PACIENTES FONASA

Una de las razones que tuvo Andrea Albagli para renunciar al Minsal, según ella expuso ante la Fiscalía, fue que las autoridades no hicieron nada ante la información que reportó, tras analizar los datos de Epivigila, sobre una mayor letalidad (cantidad de muertos respecto del total de contagiados) de pacientes de Fonasa versus los de isapre.

La declaración de Albagli hace referencia a un documento que le envió, vía correo electrónico, el 22 de junio a la jefa de la DIPLAS, Johanna Acevedo, y al jefe del Departamento de Epidemiología, Rafael Araos. En ese breve informe, titulado «Análisis fallecidos» la profesional muestra los resultados del análisis que hizo tomando como base los datos de fallecidos registrados en Epivigila.

Se observa que dentro de la totalidad de casos confirmados, la probabilidad de morir por Covid es un 86% mayor en personas adscritas a Fonasa en comparación con personas adscritas a isapre, ajustando por sexo, edad y presencia de enfermedades crónicas. Si este análisis se limita a la población con Covid confirmado que fue hospitalizada, este parámetro aumenta, y la probabilidad de fallecer por Covid en población Fonasa es más del doble«, señala ese documento al que CIPER tuvo acceso.

En su declaración ante los fiscales señaló: «Cuando informo de la diferencia de letalidad entre isapre y Fonasa, no se tomó ninguna decisión o gestión, y es todavía negado por el ministro actual. Incluso si fuera un modelo incorrecto, no se tomó ninguna acción analítica para responder a la pregunta que plantea ese modelo y chequear si es un análisis correcto”.

El 28 de septiembre, el actual ministro Enrique Paris aseguró en la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que analiza el manejo del gobierno frente a la pandemia, que «la verdad es que cuanto más pobreza hay, hay más posibilidad de contagio, pero no más posibilidad de fatalidad, no hay una relación entre letalidad y pobreza, eso significaría que los pacientes son atendidos en forma discriminada».

En su declaración judicial, Albagli agregó que «en Epivigila la información que podría usarse para aproximarse a nivel socioeconómico es el seguro de salud. No es un indicador muy fino, pero refleja una división social innegable, por lo que es un buen proxy. Si supuestamente hay una asignación unificada de camas (que manejaba por igual las de hospitales y clínicas) ¿Cómo se explica esta diferencia?«.

En junio CIPER publicó una investigación que reveló que la tasa de letalidad en hospitales duplicaba la de las clínicas (vea aquí ese reportaje). Y en el mismo mes, un reportaje de La Tercera mostró que en las comunas más pobres era donde más crecía la tasa de decesos por Covid.

La investigación judicial al manejo de la pandemia del Ministerio de Salud avanza por distintos carriles. Uno de ellos está estancado luego de que el ministro Paris se negara a entregar los correos electrónicos del ex ministro Mañalich; de su jefa de gabinete, Itziar Linazasoro, y de la subsecretaria Paula Daza.  El actual ministro adujo razones de «seguridad nacional». La Corte Suprema deberá revisar la solicitud hecha por la Fiscalía para acceder a esos registros. El conflicto escaló hasta La Moneda, ya que el presidente Sebastián Piñera se sumó a la solicitud del Minsal a la Suprema para que los correos no sean entregados.

 

 

Fuente: CIPER CHILE.

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