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Rodrigo Delgado, Ministro del Interior: seguir patrones o un cambio de estilo.

Rodrigo Delgado finalmente completó sus primeras horas como ministro del Interior. Es el cuarto secretario de Estado que nombra Piñera en esa cartera y lo hace apostando por un perfil bien diferente a sus predecesores: Es alcalde, joven, de una comuna popular y sin lazos con la Dictadura.

Los expertos concuerdan que con él habrá un cambio de estilo en el cargo, pero eso no implica necesariamente un giro sustantivo en la política del Gobierno. Incluso, es altamente probable que él termine pagando algunos costos.

CAMBIO DE ESTILO

Lucía Dammert, académica de la U. de Santiago y directora del centro de estudios Espacio Público, asegura que, con esta maniobra, el nuevo ministro “pone todo su capital político en enorme riesgo. Él ha construido una narrativa de liderazgo diferente a lo que hemos escuchado de Blumel, Pérez y Chadwick. Pero está entrando en un ministerio con altas turbulencias. Vamos a ver por cuánto tiempo logra mantener su sello individual”.

En esa misma línea, Cristóbal Bellolio, doctor en filosofía política y académico de la U. Adolfo Ibáñez, explica que juega a su favor el haber votado Apruebo y su mirada local. “Los alcaldes son de los pocos políticos que la ciudadanía salva, y él no es un alcalde de Vitacura, es de Estación Central. Pareciera ser que se optó por un determinado perfil que se conecta mejor con la dirección del viento ciudadano”.

Sin embargo, advierte que “con la información que tenemos, pareciera ser que el cambio es más simbólico que sustantivo”. De todas maneras, rescata que con esta jugada “Piñera renunció a navegar a contrapelo y no colocó a una persona que pudiera significar un ají para la oposición. Se la jugó por una persona que navega en la misma dirección que el 80% de los chilenos”.

Por su parte, Claudio Alvarado Rojas, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), califica su nombramiento como “un experimento” que responde a la “diezmada” situación del Gobierno.

No obstante concuerda en que no estamos presenciando un giro sustancial del Gobierno, ya que eso implicaría “un cambio en la manera de entender el ejercicio del poder o en la visión política del Presidente. Y eso es algo que no pasó con el ministro Blumel, tampoco con el ministro Pérez. Por ahora se trata de una apuesta para navegar por las turbulentas aguas de Interior”.

EL “FIERRO CALIENTE” DE CARABINEROS

En su primer día como ministro del Interior, Rodrigo Delgado tuvo una primera reunión protocolar con el Alto Mando de Carabineros y realizó su primera conferencia de prensa flanqueado -precisamente- por el general director de la institución, Mario Rozas.

Su libreto -hasta ahora- no se separa mucho de sus predecesores. Pese a que puso énfasis en el respeto a los Derechos Humanos que deben cumplir los uniformados, también recalcó la importancia que cumplen los policías a nivel territorial, insistió en su modernización y postergó la decisión de remover autoridades para fin de año.

Para Alvarado, Delgado recibió en sus manos un “fierro caliente”, ya que el contexto “sigue siendo exactamente el mismo” y nada hace presagiar un escenario distinto al que enfrentaron Pérez, Blumel o Chadwick. Además, está el blindaje del general Rozas, quien fue precisamente nombrado por Piñera al inicio de su Gobierno y ha sobrevivido a los cuatro cambios que han habido en Interior.

En ese sentido, explica que, en lo que queda de Gobierno, hay dos áreas de trabajo donde Delgado se tendrá que mover: la operativa y la legislativa. Para él, la segunda será la más desafiante, ya que la tramitación de la reforma a Carabineros pondrá a prueba sus “capacidades políticas”.

Por otro lado, la parte más operativa se acomoda a su perfil de exalcalde. Lucía Dammert destaca que Delgado lleva al Ministerio “un conocimiento detallado de lo que significa lidiar con los policías en el día a día a nivel local. En lo bueno y en lo malo, y creo que eso podría ayudar a que tengamos una discusión distinta”.

Sin embargo, advierte que hay materias donde es muy difícil que haya una nueva mirada del Gobierno. “Lo que uno esperaría son decisiones, por ejemplo, en el ámbito de la reforma de Carabineros. Hay un montón de medidas que tienen que ver con el control civil y que fueron dejadas de lado por el ministro Pérez. También esperaría que el ministro Delgado olvide esas puestas en escena con la deportación de migrantes y que implemente mejores mecanismos para terminar con las enormes filas digitales”, subraya.

Más pesimista se muestra Bellolio. Para él, “no hay ningún ministro del Interior, ni el que tenía más jineta, que haya sido capaz de revertir la cultura de autonomía organizacional de Carabineros. Ni Chadwick pudo, ni Blumel, ni Pérez. En ese sentido, Delgado puede ser hasta peor que el resto. Si la expectativa es un ministro del Interior que controle a Carabineros, puede que no encontremos a ninguno”.

“Siendo súper cínico y descarnado en el análisis, a Delgado lo que le conviene es que haya la menor cantidad de turbulencias en la calle para que carabineros no salga”, sentencia.

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