Es muy posible que no todos los que lean este artículo conozcan de nombre a Shunsuke Kikuchi (Kikuchi Shunsuke), pero ya les adelantamos que, si son aficionados al anime, habrán escuchado su trabajo, y seguramente tarareado más de una de sus composiciones. Sin embargo hoy nos despertamos con la triste noticia de su muerte a los 89 años de edad, tras sufrir una neumonía que ha terminado con la vida del compositor de piezas instrumentales en animes como Dragon Ball Z o Kamen Rider.

Kikuchi llevaba retirado desde 2017, cuando comenzó a tratarse una enfermedad que requería que su nivel de actividad no fuese el habitual para un compositor de música de anime tan solicitado como él. Tan solo cuatro años después debemos llorar su muerte.

Entre algunos de sus trabajos memorables se encuentra la intro original de Doraemon, el anime de 1979 que estuvo en emisión durante la friolera de 27 años, siempre acompañado de la música de Shunsuke Kikuchi o de reminiscencias a la misma.

Durante toda su carrera, Shunsuke Kikuchi ha puesto música a algunas de las escenas más icónicas del anime. Sería imposible concebir algunas de las batallas más espectaculares de Dragon Ball y Dragon Ball Z sin sus temas instrumentales.

Su trabajo también llegó a Hollywood. Quentin Tarantino contó con la música de Kikuchi compuesta para Champions of Death en su película de Kill Bill. Sin duda es una triste pérdida para la comunidad de amantes del anime.

 

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