Este miércoles 20 de enero, el demócrata Joe Biden se convertirá oficialmente en el 46° presidente de los Estados Unidos. La ceremonia de asunción se llevará a cabo en Washington DC, que de a poco comienza a prepararse para lo que será un acto histórico porque no contará con la presencia del público, como suele hacerse habitualmente, debido al coronavirus.

Lo hará en medio de una pandemia que ha provocado la muerte de 408 mil estadounidenses, además de 24,6 millones de contagios, y una seguridad sin precedentes, con 25 mil efectivos de la Guardia Nacional cuestodiando Washington D.C. Biden jurará en las escalinatas de un Capitolio que aún exhibe las cicatrices del asedio que provocaron los partidarios de Trump a comienzos de mes, en un hecho que desgarró al país y que provocó una profunda herida a la democracia estadounidense.

Biden asumirá también en un escenario de alta polarización, dicho está, en la que el Presidente saliente no sólo no participará de la ceremonia del cambio de mando, sino que hizo lo imposible para deslegitimar el triunfo de su rival en las elecciones del 3 de noviembre. Al mismo tiempo, jurará en un ambiente muy crispado después de que la Cámara de Representantes decidió abrir un impeachment contra Trump, el segundo juicio político contra el gobernante republicano en apenas un mandato.

Aunque todo esto podría parecer que el futuro Presidente de Estados Unidos arrancará con problemas y desafíos “imposibles”, hay señales de que la mayoría de los estadounidenses quiere un cambio de rumbo. Una encuesta del Pew Research Center reveló que el 64% considera que Biden ha tenido un comportamiento positivo desde que ganó las elecciones. Ese porcentaje es muy superior al que tuvo Trump (44% de aprobación) al momento de asumir la Presidencia en enero de 2017 y casi igual a la percepción que tenía la ciudadanía con Barack Obama (71%) cuando llegó a la Casa Blanca en enero de 2009.

Biden tiene por delante desafíos sin precedentes: la pandemia, la economía, China, el cambio climático y volver a situar a Estados Unidos en una posición de influencia y ejemplo a nivel global. Por lo mismo, las expectativas son altas. No por nada 81,2 millones de personas votaron por él en noviembre. Con 78 años, un estilo moderado y apegado a la clase trabajadora, Joe Biden apuesta a unir al país después de la era Trump, tras lo cual el país quedó partido en dos.

Pese al optimismo de los demócratas e incluso de algunos republicanos que observan con buenos ojos la promesa de Biden de apaciguar los ánimos y apostar por el bipartidismo, hay señales a las que el nuevo Presidente deberá poner atención. Según una encuesta de NBC, el 73% cree que el país va por un mal camino y el mismo porcentaje piensa que Estados Unidos seguirá dividido en los próximos cuatro años.

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