“Día uno” es la pintura que la cantante Mon Laferte realizó en el Cerro Alegre de Valparaíso hace algunos días, parte de una visita que la ha tenido en el país desde mediados de enero, quedándose en la casa de su madre en el sector.

De hecho, desde que llegó a su tierra, la cantautora tenía en mente no sólo descansar, visitar conocidos, dar un par de entrevistas o pasear por la costa -como ella misma ha revelado-, sino que también desplegar una de sus mayores pasiones en uno de los rincones de Chile que mejor conoce. Eso sí, la idea de la pintura callejera la manejó más bien entre su círculo cercano, precisamente para no despertar comentarios adversos.

“Este mural va de nuestro ciclo menstrual, de nuestros estados de ánimo en esos días y los dolores de guatita. Cuando yo era chiquitita, me desmayaba del dolor”, comentó la artista en sus redes sociales al presentar lo que estaba realizando en las calles de la ciudad.

De igual forma, compartió parte del proceso: “Justo ese día del mural me tocó mi ciclo, y estaba en mi día uno, me dolía todo y la vecina de enfrente me dio una pastilla para seguir pintando a 12 metros de altura”. En la publicación también agregó que había realizado otra obra en el Cerro Cárcel.

Pese a la buena recepción de sus seguidores, la artista podría enfrentar sanciones, luego de que Constance Harvey, Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la región de Valparaíso, comentó para Radio Valparaíso su descontento: “Valparaíso está lleno de cerros y lugares donde mejorar, embellecer y no dejar una manifestación egoísta e individualista sobre una plataforma. Desconozco si contaba con los permisos del Consejo de Monumentos Nacionales, permisos de los vecinos, pero de no ser así, es posible que se arriesgue a una multa, más allá de que sea una artista reconocida”.

La autoridad fue enfática además en decir que en algunos cerros, por formar parte de un área de patrimonio nacional, no se pueden pintar murales ni realizar grandes intervenciones visuales. “Más allá de que sean artistas o no artistas, la verdad es que el tema es dónde pintamos y dónde no lo hacemos. Ella tiene todo el reconocimiento como cantante, probablemente también lo tenga como artista visual, no voy a hacer un análisis de ese tema, pero sí lo importante y preocupante para mí como Seremi es que Valparaíso no sepa cuáles son los atributos que la hacen poseedora de esa denominación de sitio de patrimonio”, aseveró.

Por otro lado, no se trata de una nueva faceta de la artista, pues además de su carrera musical lleva varios años dedicándose al arte de forma profesional. El mural, de hecho, forma parte de su exposición “Procesión: pinturas de Mon Laferte en Chile”, que estará abierta al público desde el 15 de febrero al 12 de marzo en la nueva Casa Arte Bahía Utópica, en el Cerro Alegre de Valparaíso.

La colección cuenta con 25 pinturas en técnica mixta sobre tela y destacan por su universo colorido, además de convertirse en un acercamiento a la vida íntima de la cantante. Anteriormente había inaugurado la muestra “Gestos” en el Museo de la Ciudad de México y también abrió una galería de arte que lleva su nombre en Tepoztlán.

De hecho, cuando en la capital del país norteamericano abrió su exhibición, dijo a Culto: “Son dos mundos diferentes la música y la pintura. En algún punto llegan a influenciar el uno al otro, pero siento que mi obra plástica es mucho más personal. Es de una profundidad que estoy buscando aún, mientras que la música es honesta y divertida, me dan más ganas de compartir la música. La pintura me la tomo más en serio, es personal, y no siempre quisiera exhibir. Siempre estoy en escenarios multitudinarios, rodeada de mucha gente, es un personaje que se viste para el espectáculo. Pero en la pintura soy yo, es más honesto, por eso que me cuesta hablar de ello. A veces una canción no alcanza, entonces mejor me sale en un dibujo”.

Laferte ha comentado en reiteradas oportunidades que su faceta visual comenzó en paralelo a su gusto por la música y que se ha acentuado durante este última temporada de encierro. De hecho, hace poco más de un año vive en Tepoztlán, en las afueras de Ciudad de México, donde aparte de concebir su nuevo álbum -con estreno para este semestre- se dedicó a pintar muchas de las cosas que la inspiraron durante sus días entre cuatro paredes.

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